Actualidad

Punto de Encuentro

Comedor social en Vigo

Comedor social en Vigo

La ciudad gallega de Vigo y su área metropolitana recoge una de las poblaciones más elevadas del noroeste de la Península Ibérica, y decimos esto, pues hay muchos trabajadores, residentes y consumidores portugueses, que desde el norte del país vecino se acercan por esta “Ciudad Olívica”. La población emigrante regional, nacional y extranjera es grande por la gran actividad económica alrededor del puerto, la industria, el turismo, el transporte y otros servicios.

A esto hay que añadir todas las lacras propias de una gran ciudad portuaria e industrial, en estos tiempos de eterna crisis económica: el paro galopante, la delincuencia en auge, las toxicomanías más variadas, los mendigos e indomiciliados, el envejecimiento de la población, las mínimas pensiones y prestaciones sociales, el cierre de muchos negocios en la zona céntrica, la inhibición de los poderes públicos de todo signo político y la saturación de las plataformas asistenciales eclesiales.

En el antaño desarrollado y populoso, y hoy, envejecido y empobrecido barrio de Casablanca, perteneciendo al Arciprestazgo del mismo nombre, desde hace más de un siglo se encuentra el convento-parroquia que la Orden Capuchina tiene en esta ciudad gallega, bajo la advocación de “María, Madre del Buen Pastor”. Su Fraternidad, volcada sobre todo en la tarea pastoral y otro trabajo extracomunitario, ha pasado en poco tiempo, dos trienios, por traslados y fallecimientos de religiosos, de 7 a 4 miembros.

Hace 9 años que, tras la llegada a la Fraternidad Capuchina de Vigo, del Hno. Enrique García, bajo la guardianía del Hno. Benjamín Serrano, se puso en marcha, en uno de los locales de la Parroquia, un comedor social, donde se dan, a día de hoy, entre 90 y 110 meriendas-cenas de 18 a 20 horas. Los recursos con los que se sostiene son del todo privados, no tenemos ninguna servidumbre o convenio con la administración local, provincial, autonómica o nacional. Los ingresos con los que se financia son fruto de la colecta de Caritas Parroquial y el tradicional y muy franciscano cepillo del “Pan de los Pobres”; y solo nos dan para abrir tres días a la semana, de lunes a miércoles. Es necesario comprar algunos productos para la atención de los usuarios del comedor.

En especie, contamos con las ayudas del Banco de Alimentos y lo que las panaderías/pastelerías de la zona nos dan cada día al cerrar sus establecimientos. Junto a algún religioso de la casa, hay un grupo de voluntariado que colabora en el trabajo que gira en torno a esta obra. Son 8 feligreses de la Parroquia, jubilados, que nos ayudan en la compra de lo necesario, la colocación y el orden del almacén y el comedor, la elaboración de los bocadillos y otros consumibles, el servicio a los usuarios de zumos y cafés, en la recaudación por las panaderías de la zona y en la limpieza. Los usuarios de nuestro local suelen ser toxicómanos, indomiciliados, mendigos, inmigrantes extranjeros, parados, y algún minusválido psíquico, … de muy distintos modales y educación que suelen pagar los voluntarios que tratan con ellos. En general el trato es correcto y no ha habido grandes problemas.

El futuro de este país, a nivel social y económico no parece halagüeño, por lo que esta obra será necesaria. Aunque siempre dependerá de la sensibilidad social, la disponibilidad de los religiosos para estar pendientes de esta obra y la generosidad de los feligreses que con sus donativos sostendrán este “Punto de Encuentro”. Actualmente colaboramos con las Religiosas “Siervas de Jesús”, de forma que ellas completan, dando bocadillos, los días de la semana en que nosotros cerramos. Y algunos grupos que se reúnen en nuestra Parroquia (Monteñeiros de Peñatrevinca, Jubilados de Telefónica, …) también organizan “operaciones kilo” en Navidad, para solidarizarse con esta obra que la Fraternidad Capuchina mantiene en Vigo.

Fraternidad de Vigo