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Los mayores: refugio de emergencia para su familia en la adversidad

Los mayores: refugio de emergencia para su familia en la adversidad
Hace unos pocos años, la revista Geriatricarea, especializada en el mundo de los mayores, hizo un estudio conjuntamente con la Fundación Educo, dedicada al mundo de la infancia, sobre cómo afectaba la situación de deterioro social y económico de la última década a los mayores y sus familias, ya que se han visto obligados a sostener a hijos, nietos u otros familiares más jóvenes ante el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social.
 
En este estudio se pudo comprobar qué ha significado para la vida concreta de las personas de edad esa labor de apoyo y soporte de sus familiares. Los datos más llamativos fueron expuestos en sus conclusiones. Veremos algunos de ellos.
 
  • La mitad de los pensionistas destinan entre un 20 y un 30% de sus ingresos mensuales  en ayudar a hijos y nietos.
  • El 20% de los mayores ayudan a más de un hijo.
  • El 20 % de los ancianos han salido de las residencias para vivir con familiares que necesitaban su pensión.
  • Los mayores proporcionan su ayuda de múltiples formas:
- el 50% dan de comer o cenar todos los días o varios días a la semana a hijos y nietos
- 1 de cada 3 les da una cantidad económica de forma regular
- 1 de cada 10 ha acogido a la familia del hijo en casa.
  • Uno de cada diez ha tenido que vender bienes para dar esa ayuda, sea vivienda, joyas u otros.
Y también sobresalen otras realidades como las siguientes:
  • El 45% de los pensionistas tienen ingresos mensuales menores de 1.000 euros.
  • Al 52% les cuesta mucho llegar a fin de mes.
Y aún en estas precarias condiciones, arriman el hombro.

El deterioro de la situación económica y del empleo, que si ya era patente hace unos años ahora se ve multiplicado, así como la disminución de la protección social por parte del estado han conducido a que sea la familia y en muchos casos a que sean los mayores de esa familia quienes aparezcan de hecho como una última protección de emergencia para los individuos en nuestra sociedad.
 
Las conclusiones que ha puesto de manifiesto este estudio evidencian una realidad que debería servirnos para considerar a los mayores como un pilar de la familia y un refugio para las personas, en vez de verlos sin más como una desgaste económico para el estado, tendencia cada vez más inducida y afianzada en esta sociedad consumista que nos los quiere presentar exclusivamente como eso: una carga y un estorbo.
 
Quizá ahora, cuando la pandemia impide a muchos abuelos y mayores estar al pie del cañón a diario en los cuidados de sus familiares, se empiece a ver con más y mejor precisión lo importante de su apoyo.