Con motivo del 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, el hermano Benjamín Echeverría, presidente de SERCADE, reflexiona sobre el valor del trabajo como elemento esencial para la dignidad y el desarrollo personal, especialmente para aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Desde una mirada inspirada en la tradición franciscana, el texto pone el acento en el trabajo no solo como medio de subsistencia, sino como espacio de relación, crecimiento y construcción de comunidad. En este contexto, SERCADE reafirma su compromiso con el acompañamiento a quienes encuentran mayores dificultades para acceder a un empleo digno y estable.
Quiero trabajar
En torno al día 1 de mayo, día del Trabajo, me venía a la memoria lo que escribió san Francisco de Asís en su Testamento: “Y yo trabajaba con mis manos, y quiero trabajar; y quiero firmemente que todos los otros hermanos trabajen…” (Test. 20).
Esa jornada, que nació como protesta, se consolidó como conquista y hoy la celebramos como fiesta, sigue interpelándonos en la actualidad, pues el trabajo es un elemento importante en la vida de toda persona para desarrollar un proyecto de vida estable.
Cada Primero de mayo nos recuerda que el trabajo decente es un derecho y no un privilegio y una buena ocasión para hablar, no sólo de jornadas o salarios, sino también de quien se queda al margen de un empleo justo, digno, estable…
Hace algunos años cuando los Capuchinos reflexionaron sobre el trabajo, “sobre la gracia de trabajar”, que decía san Francisco, lo hicieron en clave de relación. La persona humana, para crecer y realizarse, tiene la necesidad vital de entrar en relación. Un trabajo auténtico nos ayuda a madurar las relaciones humanas en sus múltiples dimensiones:
- El trabajo nos pone en contacto con nosotros mismos, con nuestros dones y habilidades. De aquí deriva la importancia de que cada persona, en lo posible, sea reconocida en sus dones y carismas.
- El trabajo nos pone en relación con los demás. Por esto, el trabajo personal, se transforma en instrumento privilegiado para reforzar las relaciones humanas.
- El trabajo nos pone en relación con toda la Creación. Por medio de nuestro trabajo, colaboramos en custodiar la Creación con respeto, reconociendo en ella los vestigios del Dios Creador.
- El trabajo nos pone en relación con el Señor. Estamos llamados a trabajar en la “viña del Señor”; por esto es importante que crezca la relación con Aquél que es el “Dueño de la viña”.
En SERCADE trabajamos y queremos trabajar para acompañar a quienes más lo necesitan. Para que todas las personas tengan la oportunidad de vivir con dignidad. Trabajamos con las manos, con la cabeza, con el corazón… para construir juntos el mundo que queremos.
Benjamín Echeverría, presidente de SERCADE