A
HISTÓRICO

19/05/19 Marruecos, la primera frontera

Antonie cruzó la frontera de Argelia con Marruecos con la amenazadora ayuda y el acompañamiento hostil de las autoridades. Con algo de dinero entregado en mano en algunos lugares se pueden sortear muchas burocracias.
19/05/19 Marruecos, la primera frontera

Viajó hasta Tánger y desde ahí pudo ver lo que parecía la llegada.

Es hermoso pero al mismo tiempo demencial que desde toda la costa norte de Marruecos, en la región de Tánger, sea tan fácil entrever la costa andaluza, el peñón, Algeciras… catorce kilómetros de agua salada curan la herida abierta entre dos continentes.

Era verano de 2015 y como muchos otros, Antonie tuvo que hacerse un hueco entre los precarios campamentos de los africanos que viven y esperan, esperan y sobreviven, mientras se resuelve la mejor manera de cruzar al otro lado. Marruecos suele ser un campamento de estancia prolongada para quien migra. Cruzar la frontera no es sencillo y no suele ser tarea de una sola herida. En el caso de Antonie fueron varios viajes por mar infructuosos y seis intentos de salto de valla. Cada experiencia ha dejado una muesca en los antebrazos, tatuaje de batallas innecesarias. Sin embargo no fue el único recuerdo que acompañará a Antonie en su viaje.

Existen dos maneras habituales de sobrevivir durante meses o años en Tánger. Lo habitual desde hace mucho tiempo ha sido ocultarse en los bosques que pueblan las dos márgenes de la carretera que se acerca a Ceuta. En las cercanías de Castillejo campamentos improvisados hacen de hogar compartido. Son comunidades en las que las normas no son amables y la autogestión y la organización se logran con sanciones severas. Sin embargo desde hace ya una década, numerosos africanos han tomado uno de los barrios periféricos de Tánger, Boukhalef, ocupando numerosos edificios que fueron construidos para la burguesía sureña marroquí que pretendía una segunda residencia en la tranquila costa norte. En las inmediaciones del aeropuerto internacional de la ciudad, en ese pequeño distrito, los pisos patera, las pequeñas iglesias clandestinas y los negocios de supervivencia tejen una maraña de sociedad improvisada que ofrece una estabilidad mayor que los petite et grande forêt.

El azar quiso que en verano de 2015 parte de los tangerinos se cansaran de los conflictos provocados por la improvisación y se sucedieran algunas revueltas. Los africanos fueron desalojados y numerosos de ellos fueron arrestados o terminaron en el hospital. Al menos uno tuvo un final peor. Mamadou Koné, costamarfileño, cayó por las escaleras cuando era desalojado y murió poco después. Antonie lo recuerda con dolor. Compañero de casa, de habitación, de sueños… lo recuerda con lágrimas que tatúan ese dolor más allá de la piel. El viaje no es solo aventura, el viaje es encuentro pero también pérdida. El viaje no son solamente los que llegan… el viaje es sobretodo aquellos que dejaron sus huellas en desiertos, bosques y playas. Huellas y cicatrices que por muy épicas que se dibujen son siempre innecesarias.

La sal que baña el estrecho no cura, escuece en cada recuerdo, en cada anhelo.

Redes:
Coordinadora de ONGD Navarra Faciam Mesa por la hospitalidad Red aragonesa de entidades sociales para la inclusión
Financian:
Ayuntamiento de Zaragoza Bankia En Acción Cáritas Madrid Fundación EDP Gobierno de Aragón Comunidad de Madrid Bantierra Ibercaja Obra Social
Copyright © 2014 SERCADE. Todos los derechos reservados.
Project by 3emultimedia

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información Aceptar