Migración y continente africano
El mundo está en constante cambio. Este movimiento y desplazamiento de un lugar a otro se denomina migración. Puede ser interna, cuando se produce dentro del mismo país, o externa, cuando se realiza fuera de él. En general, la migración implica desplazarse hacia otro lugar en busca de nuevas oportunidades. Este desplazamiento suele estar motivado por diversas razones, como la guerra, las dificultades económicas o la búsqueda de una vida mejor. En este artículo, me gustaría compartir por qué muchos africanos emigran a Occidente.
Muchos jóvenes africanos emigran en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias. Debido a la guerra y a las difíciles condiciones económicas, muchos creen que salir de África mejorará sus vidas. Por ello, algunas familias afrontan enormes gastos intentando enviar a alguien al extranjero, con la esperanza de que esa persona pueda ayudar después al resto de la familia y cambiar su situación. Otros, sin nadie que les ayude, se embarcan en peligrosos viajes por mar o por tierra. Un viaje arriesgado, pero que para algunos es una cuestión de vida o muerte.
Llegué a España el 3 de marzo de 2024. Los frailes capuchinos me pidieron colaborar en el acompañamiento a migrantes africanos, ya que compartimos la misma cultura y forma de vida, y venimos del mismo continente. Es una realidad que conozco de primera mano.
Los frailes capuchinos cuentan en España con SERCADE, una entidad que trabaja acompañando a personas en situación de vulnerabilidad, y el Programa Afrique es uno de esos proyectos. Todo ello está en consonancia con nuestra forma de vida franciscana: mirar desde abajo, hacia los pobres, los abandonados y los rechazados. Porque en ellos se esconde el rostro de Jesús.
¿Qué sucede en este programa para personas africanas? Tenemos un centro en pleno Madrid que acoge a personas africanas sin hogar o en situaciones muy difíciles en la calle. El centro abre todos los días de 14:00 a 20:00 horas. Diariamente recibimos entre 70 y 80 personas, y cada semana llegan nuevos usuarios.
El centro cuenta con un equipo que les ayuda en su proceso de integración y orientación. Cuando llegan, se les realiza una entrevista para conocer su situación. Después reciben una tarjeta que acredita su pertenencia a nuestra asociación y mantienen un encuentro con el equipo técnico, que es fundamental para orientarles adecuadamente. A través de este acompañamiento, se busca dónde pueden comer y dormir, se atienden sus necesidades básicas y, cuando es necesario, se les pone en contacto con abogados u otros recursos. Todo esto es una expresión concreta de caridad y fraternidad. Posteriormente, reciben la bienvenida oficial de la coordinadora del Programa Afrique, que siempre insiste en que somos una familia y que necesitamos vivir en amor y unidad.
Otro paso importante son las clases de español. Para una mejor integración en España y para poder alcanzar sus objetivos, necesitan aprender el idioma. Por eso contamos con clases diarias de español, de 17:00 a 19:00 horas. Tenemos cuatro niveles distintos y también clases de apoyo. Es increíble encontrar un grupo de voluntarios tan dispuestos a sacrificarse y hacer el bien. Tras unos meses de formación, muchos reciben certificados. Para algunos, esta es incluso la primera escuela a la que asisten en su vida, por lo que aprender lo más básico requiere tiempo y paciencia. Quienes ya tienen un mayor nivel de español pueden orientarse posteriormente hacia la formación profesional. Durante el año también se imparten sesiones sobre salud, informática y otras materias que facilitan su integración. Además, contamos con médicos que colaboran semanalmente cuando es necesario.
Durante este tiempo, colaborar en el Programa Afrique ha sido para mí una auténtica escuela de vida. Escuchar historias de dificultad y perseverancia me ha ayudado a crecer como persona. El riesgo que muchas personas afrontan, su resiliencia y su esperanza en un futuro mejor son realmente admirables.
Igualmente, ver a personas durmiendo en la calle, sin un lugar a donde ir, me ha dolido profundamente. Algunos terminan frustrados o cayendo en malas manos, mientras que en África sus familias creen que les va bien. Volver a casa es difícil, pero quedarse aquí también lo es. Algunos se sienten realmente engañados. También me ha impactado conocer a personas que nunca pudieron ir a la escuela. Ese nivel de pobreza hiere el corazón. Gracias al Programa Afrique, muchas de estas personas encuentran una oportunidad que antes no tenían.
Durante este tiempo los he acompañado diariamente como fraile y como hermano que comprende sus dificultades. A veces ayudaba al equipo coordinador, otras veces colaboraba en las clases o acompañaba a algunos al hospital. En ocasiones intentamos organizar también espacios ecuménicos de oración, aunque la situación es muy cambiante e inestable, ya que muchas personas se desplazan cuando surgen nuevas oportunidades.
Además, está el grupo de Casa Boza, formado por jóvenes con un nivel de español más avanzado y que, en muchos casos, ya están realizando formación profesional. Recientemente se trasladaron de Usera a El Pardo. Esta es otra experiencia nueva que estoy viviendo junto a ellos. Rezamos para que, con la nueva situación, puedan regularizar su documentación. El Programa Afrique trabaja incansablemente para que esto sea posible.
Para concluir, agradecemos a los Frailes Capuchinos de España y a SERCADE este programa, que busca acompañar y sostener la dignidad humana independientemente de la cultura, raza o religión. De hecho, muchos de los participantes del programa son de fe islámica. En los próximos meses podría abrirse también otro centro en Navarra, con el objetivo de seguir ayudando a jóvenes migrantes.
En Dios todos somos hermanos.
Hno. Author Nga Abanfegha
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