“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" — Eduardo Galeano.
Para SERCADE, la solidaridad no es solo una palabra es una forma de estar en el mundo, no es únicamente ayudar cuando alguien lo necesita, es ir un poco más allá. Es una manera de mirar, de relacionarnos con las demás personas y de entender cómo queremos construir nuestra sociedad.
Entendemos la solidaridad desde la cercanía, el vínculo, el acompañamiento cotidiano y desde la convicción de que todas las personas tienen capacidades, oportunidades y derecho a desarrollar su propio proyecto de vida.
Por eso, cuando una persona llega a uno de nuestros proyectos o servicios, no queremos que se sienta simplemente como alguien que viene a recibir una ayuda. Queremos que encuentre un espacio donde pueda ser escuchada, participar, tomar decisiones y recuperar la confianza en sus propias capacidades. Porque acompañar también es una forma de solidarizarnos.
La solidaridad está muchas veces en cosas sencillas, en esas que quizá no aparecen en grandes titulares, pero que pueden marcar una diferencia importante en la vida de una persona.
Está en una conversación que permite recuperar la confianza. En una puerta que se abre cuando parecía que ya no quedaban alternativas. En un plato de comida compartido. En acompañar a una persona que busca una vivienda. En estar al lado de un joven que comienza a construir su autonomía. En cuidar y acompañar a una persona mayor. En apoyar a una mujer o a una familia que atraviesa un momento difícil.
Y también está en las personas que deciden dedicar una parte de su tiempo a los demás. El voluntariado es, sin duda, una de las expresiones más visibles de esa solidaridad. Pero también lo son las pequeñas acciones de tantas personas que colaboran, participan, donan, acompañan o simplemente se preocupan por lo que ocurre a su alrededor.
Nuestra forma de entender la solidaridad parte de una idea fundamental: nadie debería quedar al margen.
En SERCADE creemos que la solidaridad tiene mucho que ver con la fraternidad. Con entender que el bienestar de una sociedad no puede medirse únicamente por el bienestar de quienes tienen más oportunidades sino, también, por nuestra capacidad como comunidad para cuidar, acompañar y no dejar atrás a nadie.
Por eso, cuando hablamos de solidaridad, hablamos también de derechos, dignidad, igualdad, participación y comunidad.
Y, quizá por eso, no sea casualidad que SERCADE y Solidaridad compartan la misma inicial.
Porque la solidaridad no es solamente una palabra que recordamos en el calendario. Es una forma de trabajar. Una forma de acompañar. Una forma de relacionarnos.