Gracias a la solidaridad recibida, SERCADE ya ha enviado una primera ayuda de emergencia y trabaja ahora junto a los Capuchinos de Venezuela en un plan estable de acompañamiento y reconstrucción para las familias más vulnerables.
Hoy se cumple un mes de los terremotos que sacudieron Venezuela y que desencadenaron una grave crisis humanitaria. Aunque la atención mediática ha disminuido, la emergencia continúa. Miles de familias siguen necesitando apoyo para reconstruir sus vidas tras una catástrofe que ha dejado miles de víctimas y personas desaparecidas.
Durante este mes, la solidaridad de cientos de personas, fraternidades, instituciones y particulares ha permitido que SERCADE recaude 70.646,75 euros, una cantidad que será destinada íntegramente a apoyar a las personas damnificadas, sin intermediarios y en coordinación directa con los Hermanos Menores Capuchinos de Venezuela.
En las primeras 72 horas tras la emergencia, SERCADE envió una primera ayuda de 11.281,10 euros, destinada a la compra de equipos de desescombro, agua potable, víveres y alimentos preparados que fueron distribuidos en el estado de La Guaira gracias al trabajo coordinado de Cáritas Venezuela y los propios Capuchinos venezolanos.
La primera respuesta de emergencia era imprescindible, pero ahora comienza una etapa diferente. Las ayudas internacionales van disminuyendo, mientras las necesidades continúan. Queremos que cada euro llegue directamente a las familias que más lo necesitan y contribuya a su recuperación.
Xabier Parra, director de SERCADE
Con este objetivo, SERCADE trabaja ya junto a los Capuchinos de Venezuela en la puesta en marcha de un puesto estable de atención dentro de la familia franciscana. Desde este dispositivo se identificarán familias de aldeas remotas que todavía no están recibiendo ayuda suficiente y se realizará una valoración social que permita destinar los recursos de forma ordenada y eficaz, priorizando a quienes presentan una situación de mayor vulnerabilidad.
Además, SERCADE mantiene reuniones semanales de coordinación con los Capuchinos de Venezuela para planificar la distribución de las ayudas y preparar la siguiente fase de la respuesta: un proceso de reconstrucción que requerirá tiempo, acompañamiento y el compromiso continuado de toda la comunidad internacional.
La campaña de solidaridad continúa abierta para seguir acompañando a las familias afectadas durante los próximos meses. Gracias a todas las personas, fraternidades, asociaciones e instituciones que, con su generosidad, están haciendo posible que la esperanza siga llegando a Venezuela.